Un problema con el que suelen encontrarse las personas encargadas de las TIC en las empresas y en la Administración es la resistencia por parte de los otros trabajadores a adoptar las propuestas de introducción y uso de nuevas herramientas tecnológicas.

Con nuevas herramientas tecnológicas no me refiero necesariamente a complicados programas, sino a la utilización de formularios como Google Docs o SurveyMonkey en vez del Word, el uso del Google Calendar, sistemas de videoconferencia como Skype o Acrobat Connect… En resumen, todo aquello que vaya más allá de las funciones típicas de Word y Excel.

Si bien es cierto que muchas veces esta resistencia se debe a una falta de formación básica, un IT Manager nunca debe ofuscarse por la falta de entusiasmo por parte de sus compañeros ante sus propuestas.

Así, ante el impulso de pensar que todos los que nos rodean son unos estrechos de mente que no saben apreciar la innovación, la perspectiva más adecuada es concluir que no hemos encontrado el producto adecuado para aquella clientela. Debemos tener en cuenta que, a menos que trabajemos en una empresa tecnológica, los trabajadores no tienen porqué ser expertos programadores.

Los trabajadores no son un grupo hostil sobre el que imponer nuestras ideas, sino que, por el contrario, son colaboradores que nos permitirán probar la utilidad y eficacia de las innovaciones. Si el grupo rechaza nuestra propuesta significa que no era la propuesta adecuada para ese grupo. Así pues, deberemos recoger atentamente todas las objeciones expresadas y encontrar una solución que las tenga en cuenta.

Además, muy posiblemente, si los trabajadores rechazan nuestra propuesta de deba a que, siendo mucho más complicada que el método tradicional, no mejora los resultados significativamente.

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