Cuatro son los nuevos paradigmas de la empresa a partir del siglo XXI: Diseño, Innovación, Creatividad y Tecnologías de la Información y la Comunicación.

Ninguno de estos conceptos es nuevo, pero sí que es novedoso el modo en que son aplicados y la manera como obligarán a modificar las estructuras y formas de organización del trabajo en la empresa.

1. Diseño

La nueva concepción del diseño transciende tanto el objeto de aplicación como su finalidad. El diseño no se limita a los objetos físicos, como arquitectura o decoración, ni al diseño gráfico. El diseño aplicado a la empresa alcanza a todos los ámbitos: producto, servicio e información. Se trata de un diseño cuyo objetivo principal no es la belleza estética, sino servir a las necesidades del usuario.

2. Innovación

La innovación en la empresa no se limita a un departamento. Cualquier elemento o fase del trabajo en la empresa es susceptible de ser mejorado. Todas las actividades están sometidas a la innovación, entendida como una mejora continua fruto de una vigilancia permanente. Esto requiere institucionalizar unos procesos que permitan la detección de cualquier posible mejora en cualquier momento y no como hasta ahora, donde la innovación surge como producto de planes estratégicos focalizados.

3. Creatividad

La creatividad en la empresa se entiende como la materia básica a partir de la cual se fundamentan el diseño y la innovación. En el contexto de la empresa, la creatividad hace referencia a la utilización y combinación de recursos variados y, en muchas ocasiones, extraños a la empresa para resolver los desafíos que se van planteando.

4. Tecnologías de la Información y la Comunicación

El uso de las TIC viene dado por su eficacia como herramientas orientadas a la mejora de la productividad. A diferencia de las herramientas tradicionales, creadas por y para la empresa, las TIC se han creado fuera de la empresa, en el ámbito académico y de las comunidades virtuales. Es, también, fuera de la empresa, donde los trabajadores han aprendido a utilizarlas. Esto genera la paradoja de que sean los trabajadores los que tienen que enseñar a los dirigentes cómo deben ser utilizadas.

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Diseño, Innovación, Creatividad y TIC no describen ni funciones ni departamentos. Al contrario de como se ha venido haciendo hasta ahora, se espera de todos los trabajadores de la empresa que se responsabilicen de aplicar estos cuatro paradigmas en sus funciones específicas.

Esto, necesariamente, comporta un cambio en la organización del trabajo, basada en la división de tareas y el control. Estos cuatro paradigmas requieren autonomía por parte del trabajador para decidir por sí mismo cómo planificar sus tareas. Asimismo, las funciones se entremezclan y la división del trabajo se vuelve porosa, ya que las tareas no son asignadas desde arriba, sino elegidas desde abajo.